Qui simus

Testimonios

Multis ante nos saeculis in terram versi,
divinis ingeniis institutisque sanctissimis
nobiscum vivunt, cohabitant, colloquuntur.

F. Petrarca, De remediis utriusque fortunae,
en la carta dirigida a Azio de Correggio.

Tuve la suerte de estudiar latín en Salamanca del 2010 al 2011, justo cuando nos enseñaba Roberto Carfagni. Y digo que tuve suerte porque, incluso cuando ya había estudiado latín en Francia desde los diez años, sólo ese año en Salamanca –tenía veintiún años– tuve la posibilidad de hablar el idioma. ¡Fue una experiencia extraordinaria!
El método de Roberto me obligó a repasar la gramática más básica, pero esa pequeña humillación me permitió adquirir reflejos lingüísticos, como les sucede a los niños cuando aprenden su lengua materna.
Al final del curso, que duraba un año, fui capaz de conversar en latín y de entender textos clásicos, ¡incluso las poesías de Horacio! Me gustaba especialmente el ambiente que se respiraba en clase (éramos once alumnos procedentes de siete países distintos).
Recomiendo esta experiencia a todo el que esté interesado en aprender seriamente el latín, además de divertirse.
Benoît T., Francia.
Roberto Carfagni es un latinista extraordinario, que conoce profundamente la lengua y tiene una pasión igualmente profunda por la literatura. Es un profesor experto, autor de libros, y además un administrador y organizador extremadamente concienzudo. Estudié con él en la academia ‘Vivarium Novum’, en Montella, y no encuentro palabras suficientemente halagadoras para recomendarlo a él y su método de enseñanza. Roberto es una persona generosa, maravillosa: en mi opinión, sería un miembro extraordinario en cualquier departamento universitario de letras clásicas.
Doctor George Corbett, Trinity College, Cambridge, Inglaterra.
Roberto fue mi profesor durante un año académico completo. Su método de enseñanza es de alto nivel, atento a las exigencias individuales de cada alumno y en un ambiente que favorece el aprendizaje. Roberto no se limita a enseñar la lengua, sino que pone al alumno en contacto con la cultura clásica y del Renacimiento. Su extraordinario dominio de la lengua hace que sus clases sean eficacísimas: en particular, sabe crear un ambiente que lleva al alumno a usar inmediatamente las nuevas palabras o frases hechas.
Péter Bara, Hungría.
Desde hacía meses buscaba, sin éxito, un buen profesor de latín, que lo hablase con fluidez y estuviera a la altura de entender sus matices. Finalmente me puse en contacto con la academia ‘Vivarium Novum’, que me remitió al profesor Roberto Carfagni. Es un profesor extraordinario, que conoce el arte de aclarar los aspectos más difíciles de la gramática a la vez que está pendiente y es consciente de las necesidades de sus alumnos. Con sus clases semanales progreso muy rápidamente.
Antes de que comenzaran nuestras clases por Skype, había utilizado varios textos (‘Wheelock’s Latin’, ‘Latin via Ovid’, etc.) sin ningún resultado: me sentía frustrado porque no lograba entender ni las frases más simples si no con gran esfuerzo mental.
Además de darme la posibilidad de pensar en latín, liberándome de la necesidad de traducir a mi lengua materna, Roberto reavivó mi interés por la cultura clásica, demostrándome que acceder a ella es posible y además ameno. No es sólo un estudioso con gran erudición: es generoso, simpático y excepcionalmente amable. Lo recomiendo encarecidamente a cualquiera que quiera aprender el latín de modo ameno. ¡No bastan las palabras para expresarle mi gratitud!
Ori Liebermann, Israel.
Tengo clases con Roberto a través de Skype desde hace dos meses y medio. Usamos el curso de Hans Ørberg, ‘Lingua Latina per se illustrata’.
Las lecciones duran dos horas y se dividen en tres partes: antes de la clase, leo el texto que me toca, de manera que al empezar puedo preguntar a Roberto las dudas que tenga; a su vez es él quien me hace preguntas, con el doble objetivo de asegurarse de que yo he entendido suficientemente el texto y de hacerme hablar en latín. Al final, corregimos juntos los ejercicios que he hecho en casa.
Roberto domina tanto la lengua como el arte de enseñarla, y es capaz de conversar con facilidad en latín. Dado que ha editado algunas antologías de textos clásicos, es un hombre con amplios conocimientos de literatura latina. Como estudioso de la historia antigua, aprecio particularmente su buen conocimiento de la Antigüedad así como de la Edad Media: eso en ocasiones da pie a agradables debates sobre personajes y acontecimientos de la historia de Roma (en latín, evidentemente). Además, Roberto es un profesor paciente y serio.
Estoy satisfecho tanto con la estructura de sus clases como con su método de enseñanza. Creo que Roberto enseña con el libro de Ørberg desde hace mucho tiempo, hasta el punto de conocerlo como la palma de su mano. Si no entiendo una frase o una palabra debido a su dificultad gramatical o léxica, él es capaz de reformularla cambiando la estructura gramatical o sustituyendo las palabras complejas para hacerlas inteligibles; y si aún así no la entiendo (lo que a veces sucede), Roberto reformula la frase una vez más, con paciencia. Su profundo conocimiento del texto le permite remitirme a otros pasajes en que aparecen estructuras similares.
Recomiendo a Roberto y el libro de Ørberg a todo el que quiera aprender el latín: es una lengua bellísima y estudiarla con Roberto es divertido y gratificante al mismo tiempo.
Zhengyuan Zhang, China.
Roberto no es solamente un verdadero experto del latín y de la tradición clásica, sino también un excepcional maestro del arte de enseñar. No se limitó a reconocer con precisión mis dificultades en gramática y sintaxis latinas, sino que me ayudó a resolverlas rápidamente con su experiencia, incluso ideó ejercicios apropiados específicos para los temas que se me resistían y sobre los que no existían ejercicios. Tanto por debatir sobre Cicerón y la filosofía antigua o por responder a mis preguntas sobre el léxico latino, no podré agradecerle suficientemente su profundo conocimiento de la tradición clásica griega y romana, y especialmente su capacidad de darse a entender con fluidez en latín.
Antes de conocer este nivel tan elevado de latín –en la academia ‘Vivarium Novum’ y con Roberto–, no me había dado cuenta de la indescriptible diferencia cualitativa de aprender latín y literatura latina con un profesor que es, por así decirlo, un hablante nativo. En unas cuantas horas he aprendido muchísimo más latín de lo que hubiera aprendido en varios meses con mis profesores universitarios; ahora mismo cambiaría mis dos años de latín universitario (cuyos resultados eran buenos de acuerdo con los criterios normales) por algunas semanas con Roberto.
Roberto es un profesor riguroso y generoso: siempre me ha devuelto en uno o dos días los ejercicios y escritos ya corregidos; a menudo permitía que la clase durara más del tiempo establecido y siempre me invitaba a plantearle mis dudas por correo electrónico, dudas que respondía rápidamente. Además, Roberto es una magnífica persona, con un extraordinario sentido del humor y una enorme bondad.
Guinevere Rallens, Estados Unidos.
Había estudiado latín por mi cuenta con el método de Ørberg durante algunos años, y cuando terminé ‘Roma aeterna’, ya estaba en disposición de leer diversos autores (además de las ediciones adaptadas que acompañan este curso): César, las ‘Metamorfosis’ de Ovidio, Salustio, etc.. Tuve la posibilidad de hablar latín hace un par de años en el encuentro madrileño anual organizado por ‘Cultura clásica’. Después busqué por internet las coincidencias para el criterio de búsqueda: “spoken Latin”, y afortunadamente, di con el maravilloso método de enseñanza de Roberto. Sus vídeos me abrieron la mente de verdad, y los textos de Ovidio que ya había estudiado por mí mismo asumían una increíble y renovada belleza y su lectura, ahora acompañada de una muy vívida explicación, mucho más agradable.
Después, tras algunos meses, en el marco de otra edición del mismo encuentro, pude conocerlo en persona en Madrid, y lo convencí de darme clases de manera regular. Así vi resucitar a Cicerón defendiendo al pobre Roscio de la avaricia de los poderosos políticos romanos, o discutiendo con amigos, en la tranquilidad de su villa, sobre las nociones epicúreas del placer y de la virtud.
El método de Roberto es increíblemente eficaz y –lo más increíble de todo– gracias a los textos que redacto como tarea, ahora soy capaz de escribir en latín con cierta corrección; eso por consiguiente vuelve a su vez más ágil y más placentera la lectura de los autores antiguos. En lo que respecta a los autores que deben leerse, esa es una decisión que corresponde al alumno, debido a la bien conocida apertura mental de Roberto y a su peculiar generosidad.
Guillermo Palao, España.
Estaba buscando un buen libro de ejercicios para ‘Lingua Latina per se illustrata’, de Hans Ørberg, y tropecé con un libro de Roberto, los ‘Nova exercitia Latina I’ (2015). Le escribí a Roberto, y le pregunté si estaba disponible para darme clases de latín a través de Skype. Desde que comencé a estudiar el latín con él ha pasado aproximadamente medio año y agradezco haber tenido la idea de teclear su nombre en Google para saber quién era el autor de ese libro.
En la enseñanza del latín, Roberto es un erudito y es muy meticuloso. Tanto si abordábamos los capítulos de ‘Familia Romana’ o debatíamos sobre la filosofía del Renacimiento, la calidad de sus lecciones siempre fue extraordinaria. Por otra parte, Roberto siempre está dispuesto a cambiar el planteamiento y el contenido de las clases, adaptándose a las exigencias de sus alumnos. Más de una vez, al decidir los horarios de nuestras clases, tuvo en consideración, con mucha paciencia, los plazos que me imponía el doctorado. Además, me ayudó a encontrar un profesor de griego, buscó exhaustivamente para encontrar libros que recomendarme ¡e incluso ha pagado de su bolsillo los gastos de envío de los libros que me ha enviado a Inglaterra!
Si decidís tener clases con Roberto, no os arrepentiréis: es un profesor extraordinario y un hombre de gran generosidad. Yo tengo intención de seguir con sus clases.
Anya R. Sharma, India.
Después de hacer estudiado latín por mi cuenta varios años, estaba muy desmotivada porque no avanzaba, y mi esfuerzo por aprender la lengua como autodidacta parecía inútil. Me hacía falta un guía que conversara conmigo y siguiera mi aprendizaje. Conocí a Roberto en un foro de discusión sobre los libros de Ørberg. Desde que comencé a tener clases con él a través de Skype, puedo finalmente entender el latín en latín, y avanzo en proporción al tiempo y al esfuerzo que me dedico a estudiarlo.
Como las clases se dan en latín, me veo en la necesidad de hablarlo, y eso ha acelerado mi ritmo de aprendizaje en gran medida. Más aún: el hecho de que se me pida hablar en latín ha tenido un efecto inesperado y benéfico: aprenderlo es más agradable, estimulante, satisfactorio y divertido.
Roberto es un profesor muy valioso, y sabe instintivamente adecuar los ritmos y los contenidos de las lecciones a mis necesidades. Ya antes había estudiado con varios textos e instrumentos didácticos, así que ahora nos dedicamos a suplir mis carencias, concentrándonos en aquello que o no sé o que no entiendo, sin perder tiempo en repetir lo que ya sé.
Recomiendo encarecidamente a Roberto a todos aquellos que quieran aprender el latín como la lengua viva que es.
Julie Brennan, Estados Unidos.
Conocí a Roberto durante una escuela de verano en Ankeveen, Holanda: nos enseñaba no sólo a hablar, sino también a entender mejor esa lengua maravillosa que es el latín. Es un profesor de gran prestigio, que entiende instintivamente las necesidades del alumno y sabe satisfacer de inmediato sus peticiones. Su conocimiento de la lengua es inabarcable y su manera de enseñarla, sumamente amena. Me gustaba en especial el momento en que leíamos autores en grupo.
Anouk Romeijinders, Países Bajos.
Lo que hace tan peculiar el método de enseñanza de Roberto es el hecho de que se ajusta a las estrategias de aprendizaje que cada uno de nosotros emplea para adquirir una segunda lengua. En todas sus clases el latín es el único medio de comunicación. En nuestras sesiones hablamos sobre sus correcciones de mis resúmenes sobre los diversos capítulos de ‘Roma aeterna’: responde a mis preguntas, explica todas las dificultades que yo pueda haber encontrado al leer los textos y a su vez me hace preguntas, tanto para asegurarse de que he entendido la lectura como para ayudarme en la práctica del latín hablado.
Las clases son realmente agradables. Roberto deja atónito a quienquiera que tenga clase con él por su dominio de la lengua y de la didáctica del latín.
Padre Michael Lavin, Nueva Zelanda.
Había estudiado latín por mi cuenta durante un par de años usando los libros de Ørberg y había hecho algunos progresos. Pero fue cuando comencé a dar clases con Roberto a través de internet, cuando realmente empecé a entender la estructura del latín. No deja tema alguno sin abordar y se asegura siempre de que su alumno reciba la ayuda que necesita. No se cansa jamás de repetir, más de una vez, los conceptos difíciles, hasta que el alumno logra entenderlos. Es un educador nato, muy apasionado. Sus clases se desarrollan íntegramente en latín: eso obliga al alumno a comunicarse en latín y vuelve más ágil la comprensión.
Para un profesional muy ocupado como yo, aconsejaría dos clases por semana: eso garantiza la continuidad y el tiempo de exposición a la lengua.
Doctor Vin Yovanovich, Estados Unidos.
El profesor Roberto Carfagni posee cualidades que hoy es difícil encontrar. Enseña latín en latín. Pero hace más que enseñarte el latín: te enseña cosas que te servirán en la vida cotidiana. Sus clases son amenas, su léxico es rico, su cultura sobre Europea y el Humanismo es amplia, conoce muchos países, es sociable, lleno de alegría y buen humor. Con él se aprende y se tiene la conciencia de la velocidad de los propios avances. El latín no es un fin en sí mismo, sino un instrumento valioso para leer la literatura, realizar investigaciones o llegar a descubrir tesoros ocultos para quienes no poseen esa llave. En sus clases no hay pedantería sino simplicidad, y la satisfacción de aprender de verdad.
Fernando Arana, México.
Un saludo al profesor Roberto Carfagni. Recuerdo con profunda gratitud su curso de latín: nos enseñó tan bien que fue capaz de que entendiéramos e incluso habláramos en latín. También me convenció su método de enseñanza. Nuestro grupo contaba con varios estudiantes, de los que muchos estábamos cansados de haber estudiado el latín muchos años sin resultados. El profesor Roberto Carfagni nos ayudó a todos. ¡Gracias!
Melchior Poisson, Francia.
No es fácil decir todo lo bueno que pienso de Roberto Carfagni y de sus clases. Empecé a estudiar latín hace año y medio: tenía entonces cuarenta años. Descubrí de inmediato ‘Lingua Latina per se illustrata’, y en aproximadamente seis meses conseguí estudiar por mi cuenta veintisiete capítulos. Después me pareció que se había complicado mucho, así que lo dejé de lado un tiempo.
Fue luego cuando en internet tropecé con un vídeo de Roberto, que estaba dando una clase en latín, y allí me di cuenta de que había encontrado una oportunidad extraordinaria. Ante todo, las clases se realizan íntegramente en latín, lo que no sólo agiliza el proceso de aprendizaje, sino que también lo hace agradable: espero con ilusión cada clase, sobre todo para tener la posibilidad de hablar en otro idioma.
Además, ya antes había dedicado mucho tiempo a leer y escuchar el latín, pero no a hablarlo mucho, y no había intentado escribirlo, ya que difícilmente se puede hacer sin un seguimiento por parte de un profesor realmente experto y de alto nivel. Roberto me pedía resumir cada capítulo por escrito, con mis propias palabras, y después corregía mis ejercicios; al inicio de cada clase, revisábamos juntos el resumen. Notaba que ese esfuerzo me hacía alcanzar un nivel de comprensión más profundo, lo que hacía que la lectura y la conversación posteriores me parecieran más fáciles. Diré también que, en mi opinión, una hora hablando latín con Roberto no es menos útil que varias horas de estudio a solas.
Con la ayuda de Roberto, pude estudiar también los últimos ocho capítulos de ìFamilia Romana’ en poco más de tres semanas; además –quizá lo más importante–, ahora tengo la confianza de poder adquirir tal conocimiento de la lengua que podré enseñarlo a mi hijo y leer con placer las grandes obras de la Antigüedad.
Brandon Goggans, Estados Unidos.
Gracias a las clases de latín de Roberto he podido experimentar la eficacia del método inductivo-contextual.
Además de aplicar el método de Ørberg de manera amena y con un conocimiento profundo y refinado de las estructuras de la lengua y de la manera de enseñarla, Roberto ofrece a sus alumnos el placer de su compañía y de su guía. Por su gran cultura y gran amor por la inmortal literatura clásica, sabe bien que esta espléndida lengua debe ser usada como vehículo, por así decir, para explorar las profundidades de la literatura universal.
Uno comienza a darse cuenta de la eficacia del método de Ørberg cuando empieza a usar frases cortas que poco a poco se convierten en pensamientos cada vez más complejos y claros; el resultado es que los textos clásicos se entienden cada vez mejor.
Por lo que respecta al método de enseñanza de Roberto, debo decir que he encontrado en él a una persona que, además de poseer dotes naturales de docente, es siempre amable, dispuesto a ayudar y se preocupa por el avance de sus alumnos en el estudio. Dada su gran destreza con el latín –una lengua que no conoce menos que su lengua materna (increíble ¡pero cierto!)–, así como su experiencia en la enseñanza con el método de Ørberg, Roberto sabe muy bien en qué aspectos hay que concentrarse para obtener de sus alumnos los mejores resultados, y se sabe adaptar a los ritmos de aprendizaje de cada uno de sus alumnos.
En conclusión, Roberto tiene todas las habilidades necesarias para quien quiera enseñar eficazmente el latín –en latín.
Santiago Bravo Villarroel, Chile.
En los últimos meses he tenido el gran placer de estudiar latín con Roberto a través de Skype. En nuestras clases hemos usado ‘Lingua Latina per se illustrata’, de Hans Ørberg, y el resto de los libros de la misma colección, y hemos hablado, escuchado, leído y escrito en latín como si se tratase de una lengua viva. No hay palabras suficientemente adecuadas para expresar cuánto aumentó mi dominio del latín. Ahora soy capaz de leer autores cuyos escritos abarcan dos mil años de historia, y además –y eso es lo más importante– estoy disfrutando y entendiendo completamente el texto. Y todo el mérito es de las extraordinarias clases de Roberto.
No encuentro palabras suficientes para recomendarlo y para darle las gracias como se merece. Estoy seguro de que cualquiera que desee ser su alumno encontrará en él un recibimiento cortés, paciente y lleno de un conocimiento enciclopédico de la lengua y la literatura latinas.
Samuel J. Kennerley, Inglaterra.